Realmente
me tiene un tanto perplejo la asociación que se hace entre el partido político
Ciudadanos y el PP. Me parece muy simplista hacerlo, porque creo que está basado
en algo que tienen en común: no les gusta el nacionalismo catalán. Pero hay una
cuestión que me preocupa, porque no parece aclararse; ¿a Ciudadanos les
disgusta solo el nacionalismo catalán o les disgustan todos los nacionalismos?;
dicho de otro modo: ¿Ciudadanos es antinacionalista catalán o es antinacionalista
a secas?. Ni que decir que para mí, que soy antinacionalista visceral, es una
cuestión de la mayor importancia. Y resulta que, para mí, el PP es nacionalista
españolista y ese nacionalismo me gusta tan poco como el catalán. De lo que se deduciría que no deberían asociarse.
A estas alturas de la historia, creo
que los nacionalismos son algo que debe considerarse completamente obsoleto. Y
tiene gracia que los “catalanistas” pretendan entrar en Europa como “nación
independiente”, cuando la creación de la Unión europea fue un intento de
superar las frecuentes, y cada vez más crueles. guerras europeas, mediante la
abolición de los nacionalismos y por la unión de todos los europeos en un
proyecto común. ¿Cataluña como estado independiente en la Unión? Es una
estupidez. La Unión consiste en dejar, cada vez más, las decisiones en manos de
un gobierno común y quitar la mayor parte de las decisiones de los actuales
estados para centralizarlos en ese gobierno común. ¿Qué ganan los nacionalistas
quitando las decisiones a Madrid para entregarlas a Bruselas, si cada vez Madrid tiene menos competencias?. La independencia
de una parte de los antiguos estados es un retroceso respecto al proceso de
integración; en resumen, una aberración que puede despertar el viejo fantasma de las
guerras nacionalistas, que la Unión intenta superar.
Por otro lado los catalanes quieren
despertar “simpatía” en otros países europeos mediante una campaña que, creen,
puede ser efectiva. ¿Cómo pueden pensar en tal tontería?. Probablemente porque
desconocen que varios países europeos pueden sufrir procesos semejantes, que
les parecen tan necios como la secesión catalana. Francia puede temer la
secesión de Córcega y, si triunfa en España el catalanismo, y le sigue el de
los vascos, puede tener problemas en El Rosellón y en la Gascuña (la Vasconia
francesa). Los belgas temen la secesión de Flandes, los italianos, la del norte.
¿Cómo esperan tener simpatías?. Solo a
un nacionalista puede ocurrírsele tal disparate, en la creencia de que sus
ideas son correctas.
El proceso nacionalista es algo que
recuerda la Edad Media: el conde intenta independizarse del rey y convertirse a
su vez en rey. División, división y división. En vez de tener un enemigo al
norte y estar defendido por el sur por el “rey”, tenían enemigos por ambos
flancos. ¿Quién ganaba en este proceso?: el conde convertido en rey. ¿Quién
perdía?, como siempre el pueblo, que tenía que aportar la llamada “carne de
cañón” para defender la “extensión” de las fronteras. Y lo malo es que ese
pueblo creía que sería más grande. Pensar eso en el siglo XXI es no darse
cuenta que o se es grande de verdad, o se es una porquería. Y un país
independiente de unos pocos millones de habitantes, es una porquería si no
pertenece a un organismo más grande, pero a costa de perder su “independencia” a
favor de ese organismo.
La verdadera pregunta es: independencia
¿para qué?