viernes, 24 de julio de 2015

La incultura

Cada día es más preocupante el problema de la incultura de la gente. La falta de interés por el detalle hace que muchos cometan fallos importantes hasta en sus convicciones “políticas”.
Y lo más claro es lo que ocurre en recientes manifestaciones de los ultraderechistas franquistas. Son tan incultos que se pasean por ahí con banderas constitucionales, con un escudo fascista. Parece que no se han enterado de que la bandera franquista tenía las tres franjas: encarnada, amarilla y encarnada (rojo y gualda, que se decía entonces) del mismo ancho. En la Constitución de 1978, se cambió esta forma por la que tiene la franja amarilla de doble ancho que las encarnadas. Ignoro como estaba definida antes de la república, pero la republicana también tenía las tres franjas, encarnada, amarilla y morada, del mismo ancho. Y los republicanos no se equivocan nunca en sus manifestaciones actuales: son más cultos.
Y puede verse hasta en Wikipedia, donde la bandera franquista se representa al modo constitucional, eso si, con escudo franquista.
En resumen, son unos incultos impresentables. En este caso particular podría asegurarse que su franquismo no es una postura política real, es sencillamente una manifestación de su incultura, es decir, son unos necios.

martes, 14 de julio de 2015

Los coletazos

Son patéticos los últimos coletazos de un PP que ha creído que seguiría gobernando con mayoría absoluta “sine die” gracias a sus “éxitos” económicos. Ahora quiere aprovechar para cambiar la ley electoral municipal, como impuso la ley mordaza y otras muchas. Leyes que van a durar lo que un caramelo a la puerta de una escuela: unos meses. No siquiera soy tan optimista como para pensar que no gobernarán tras las elecciones, cosa que no me gustaría que ocurriera, tras la desastrosa legislatura que han llevado en estos años:
Han dejado la investigación y las universidades en un hoyo que les costará mucho remontar, ya que los investigadores y los profesores se han ido a otros países, contribuyendo a su riqueza y no a la nuestra.
La medicina tampoco se ha quedado mejor. También se han ido muchos médicos, dificultando la atención primaria, la prevención, y eso redundará en mayor número de enfermedades y, por lo tanto, mayor gasto en tratamientos (medicinas) y operaciones. Pan para hoy y hambre para mañana.
Y como final, un crecimiento del empleo basado en sueldos miserables y contratos eventuales, bajando el nivel de vida general, añadiendo una bajada de impuestos que solo favorece a los de rentas más altas.
Y no voy a hablar de otros problemas, pero el dinero que se han ahorrado en estos menesteres lo han empleado en salvar a unos bancos que ellos mismos habían hundido con su administración.
Y tras estos “desastres”, se ponen a legislar a última hora una serie de leyes cuya vigencia será irrisoria, victorias pírricas. Y lo que está claro es que no tendrán la mayoría absoluta y ese parlamento nuevo deberá apresurarse a a quitar esas estúpidas leyes, aunque el gobierno resultante sea del PP, pero eso sí, es seguro que en minoría mayoritaria.