viernes, 12 de agosto de 2016

Gijón y el ferrocarril



He pasado unos días en Gijón y allí se hablaba de un terreno que llaman el solarón. En esa parcela estaba la estación del tren, una estación que estaba casi en el centro de la ciudad, como debe ser. Ahora está más lejos y, al parecer, pretenden llevarla aún más.
Los vecinos quieren que sea una zona verde, contra la idea de la administración de la red de vías ferroviarias (Adif) que pretende recalificar los terrenos para edificar y hacer negocio. Los vecinos se oponen y quieren una zona verde.
Algún colega arquitecto ha propuesto una solución que podría contentar a todos, la de Le Corbusier: construir en altura para dejar suelo libre para espacios ajardinados, pero en este caso el arquitecto suizo estaba muy equivocado, es una solución muy mala. Cerca de los edificios altos siempre se forman corrientes de aire fuertes que hacen inhabitables esos espacios libres. De antiguo lo saben los que tienen una catedral con torre; los sevillanos llaman “matacanónigos” al viento que se forma en la Giralda. Y se podrían dar más ejemplos. Aplicar esa solución en una ciudad ventosa, como Gijón, sería un grave error.
Viene  todo esto a cuento, porque lo que verdaderamente es un despropósito es ir alejando la estación del centro. En todas las naciones de nuestro entorno, las estaciones están en el centro de la ciudad y así debe ser. Cierto que el que va a un destino lejano puede permitirse un trayecto un poco más largo para llegar a la estación, pero el que usa los cercanías debería llegar en un momento. Renfe se empeña, con razón, en aumentar el uso del tren y es lógico, es su negocio, pero Adif se  lo pone difícil alejando las estaciones de los centros. Un ejemplo claro es la nueva estación del AVE de Segovia; para llegar a ella se tarda tanto tiempo como para llegar a Madrid desde ella, lo que es un despropósito evidente: un viaje que casi puede considerarse de cercanías, puesto que dura menos de media hora se convierte en uno de una hora.
Por eso debe defenderse que ese terreno de Gijón vuelva a ser estación, todavía se está a tiempo. Adif aprovecha para financiar sus obras con la especulación de solares, pero están tirando piedras a su tejado, dificultando su negocio: el uso del ferrocarril, lo que significa que esas operaciones son pan para hoy y hambre para mañana.