jueves, 29 de enero de 2015

El valor del Euro



Quiero empezar las quejas, protestas y críticas de este blog con una cuestión curiosa: el diseño del euro. Ha estado mal desde el principio. Su valor como moneda es pequeño. Ya en sus inicios, un país, creo que Holanda, se negó a acuñar monedas de un céntimo, por considerarlas demasiado pequeñas. Efectivamente, cuando una moneda se divide entre cien, se espera que el céntimo valga algo y  que no sea la vuelta que dan cuando se compra algo por 19,99€.

Como viejo que soy, recuerdo un dólar poderoso. En las revistas Mecánica Popular que leía a mis 15 años, veía que un auto, grande pero barato (Ford, Chevrolet) , costaba 1000 dólares y los caros (Cadillac, Lincoln) entre 6 y 7000 (y por aquéllos años, el dólar estaba a 36 pta). Eso era una moneda. Como filatélico, he tenido en mis manos sellos españoles del siglo XIX de un cuarto de céntimo de peseta, que vendían en grupos de cuatro porque no existía moneda de ese valor, pero que convenientemente recortados, servían para franquear un impreso.

Y ese valor escaso tenía otro problema: el euro se crea de tal modo que dos países de la Unión tenían monedas de mayor valor, lo cual es un contrasentido. Uno (Irlanda) lo ha aceptado, y el otro (Reino Unido) no parece que llegue a aceptarlo nunca, ciertamente que por muchas otras razones (nacionalismo, historia), pero sin duda también esta influye. 
Un valor entre 6 y 10 veces  mayor, habría sido más aceptable

miércoles, 28 de enero de 2015

Presentación

Porque no engraso los ejes, me llaman abandona'o,

si a mi me gusta que suenen, pa' qué los quiero engrasa'os...

                                                                                        Atahualpa Yupanqui

Algunos me consideran un "abandonao" como el arriero de Atahualpa, y puede que tengan parte de razón. Otros me dicen que a veces cuento cosas divertidas o curiosas. Por eso, intentar convencer a los primeros de que eso no es del todo cierto y divertir a todos, primeros y segundos, me he dado la obligación de contar algo periódicamente y, si encuentro  lectores a los que entretener, mejor. Supongo que, al menos, algunos amigos me leerán...

Además de este blog, en el que pondré casi todo lo que se me ocurra sobre cualquier tema, sea crítica, pataleta, visión sobre cosas de la vida o incluso alguna más técnica, tengo otro que trata de una de mis obsesiones: la ciudad. Aconsejo su lectura a los aficionados al fenómeno urbano porque encontrarán ideas curiosas.

Que os gusten los dos.