Quiero
empezar las quejas, protestas y críticas de este blog con una cuestión curiosa: el diseño del euro. Ha estado mal
desde el principio. Su valor como moneda es pequeño. Ya en sus inicios, un
país, creo que Holanda, se negó a acuñar monedas de un céntimo, por considerarlas
demasiado pequeñas. Efectivamente, cuando una moneda se divide entre cien, se
espera que el céntimo valga algo y que
no sea la vuelta que dan cuando se compra algo por 19,99€.
Como
viejo que soy, recuerdo un dólar poderoso. En las revistas Mecánica Popular que leía a
mis 15 años, veía que un auto, grande pero barato (Ford, Chevrolet) , costaba
1000 dólares y los caros (Cadillac, Lincoln) entre 6 y 7000 (y por aquéllos años,
el dólar estaba a 36 pta). Eso era una moneda. Como filatélico, he tenido en
mis manos sellos españoles del siglo XIX de un cuarto de céntimo de peseta, que
vendían en grupos de cuatro porque no existía moneda de ese valor, pero que
convenientemente recortados, servían para franquear un impreso.
Y ese
valor escaso tenía otro problema: el euro se crea de tal modo que dos países de
la Unión tenían monedas de mayor valor, lo cual es un contrasentido. Uno
(Irlanda) lo ha aceptado, y el otro (Reino Unido) no parece que llegue a aceptarlo
nunca, ciertamente que por muchas otras razones (nacionalismo, historia), pero sin duda también esta influye.
Un valor entre 6 y 10 veces mayor, habría sido más aceptable
Un valor entre 6 y 10 veces mayor, habría sido más aceptable
No hay comentarios:
Publicar un comentario