lunes, 16 de febrero de 2015

Las autopistas radiales



Parece que ciertas autopistas de peaje tienen problemas para financiarse: en una situación de crisis económica, la gente prefiere las antiguas autovías, gratuitas, y ahorrarse un gasto más. Hasta aquí todo normal. Las autopistas, las radiales, que parecen ser las que más problemas tienen, las hizo construir el gobierno de un partido caracterizado por no hacer estudios serios para hacer las inversiones (véase como famoso paradigma el aeropuerto de Castellón); unos cuantos amiguetes dijeron al gobierno: vendría muy bien una autopista paralela a la autovía existente, para librarse de los embotellamientos de la masa “municipal y espesa” a ciertas horas. Pero, ¡ay!, a bastantes de esos amiguetes también les llegaron vacas flacas con la crisis, y dejaron de utilizarlas.
Cuando algo carece de ingresos  suficientes hace lo que puede por aumentarlos. Un ejemplo son las compañías aéreas de bajo coste: con precios bajos se llevan una parte importantísima de los viajeros que antes tenían que pagar más, o incluso viajan los que no lo hacían por falta de posibles para hacerlo. Otro ejemplo fue el de Renfe y el AVE. Cuando, por las mismas razones que las autopistas, empezaron a descender los viajeros, bajaron los precios y volvieron a ganar dinero.
¿Qué hacen las autopistas?, pues como primera medida aumentaremos los ingresos si subimos los precios. Naturalmente pierden tráfico, pues aumenta el número de gentes que no pueden pagarlo.
Acto seguido pretenden poner un impuesto pequeño sobre el uso de las autovías. Lo que en Suiza llaman “vignete” y cuyo coste es relativamente reducido (unos 30 o 35 € al año) para el que vive o pasa con frecuencia por allí. Un poco más caro para el que recorre una vez el país, pues paga el mismo precio. Pero en Suiza se puede prescindir de pasar por las autopistas, pues siempre hay una carretera nacional paralela, cosa que no ocurre en nuestro país, pues las autovías se hicieron aprovechando el trazado de las antiguas nacionales.
La última salida de pata de banco ha consistido en proponer “obligar” a los camiones a tomar la autopista de peaje cuando es paralela a una carretera nacional.
Y el problema es que, por contrato, el gobierno debe de hacerse cargo de las pérdidas de las autopistas, y “salvarlas”. Con razón, el gobierno se muestra remiso a esta solución, con la que está cayendo, y elecciones a la vista. ¿Recortes en sanidad y ciencia, e inversiones en estupideces como el aeropuerto de Castellón o las autopistas? = pérdida de votos.
La verdadera solución es bajar los precios. Es como un embalse: si se baja la cota de coronación, saldrá mucha mas agua.

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