viernes, 20 de febrero de 2015

Simetria imperfecta



Muy a menudo se asimila la simetría a la perfección, pero a veces no es tan cierto como pudiera parecer. En lo que sigue emplearemos la palabra simetría en su acepción más común, la simetría axial. Y esta acepción es la que entiende la mayoría de la gente cuando piensa en el “orden”.

Desde este entendimiento, querría señalar un defecto corriente en el diseño de las griferías monomando: el afán de los diseñadores por la simetría. Efectivamente, las más de entre ellas disponen la maneta del mando de modo que proporciona una mezcla aproximada al 50% de fría y caliente cuando está en la posición simétrica, es decir, sobre el caño de salida. Para conseguir solamente agua fría debe desplazarse la maneta completamente a la derecha y para solo agua caliente, a la izquierda.

Y el defecto mencionado se manifiesta cuando, al lavarse las manos, la mayoría de la gente, por afán de orden, abre el grifo con el mando en la posición central, simétrica, y no espera la llegada del agua caliente; así consigue llenar de agua caliente la tubería de suministro, sin llegar a utilizarla y el agua se enfría en la tubería antes del siguiente uso. Hay una razón para que el usuario no espere el agua caliente: entre un uso y el siguiente, el agua (tanto la fría como la caliente) retenida en los conductos, habrá tomado la temperatura ambiente de los locales, es decir, entre los 20 a 25 ºC, lo que quiere decir que el usuario tendrá el agua a una temperatura no excesivamente fría y, por supuesto, más alta que la de la red, que en invierno podría estar a 4…7 ºC y en verano entre 14 y 16 ºC.

Hemos podido comprobar que según el cuidado que ponga el usuario, un lavado de manos dura entre 10 y 30 segundos, incluyendo el tiempo de enjabonado; también han medido el tiempo de salida del agua en grifos temporizados de aseos públicos, encontrando que van de los 6 segundos hasta 25. Se supone que los que tienen un tiempo corto (7 segundos o menos), sirven para remojado, después jabonado sin agua y luego se deberá dar otra pulsación para el aclarado. Muchos de estos grifos no tienen agua caliente, pero son un buen indicador para medir el tiempo que se tarda en lavar las manos.

Por ello sería lógico tomar un tiempo medio de 20 segundos que, con un caudal de 0,065 L/s (cifra que da el Código Técnico para este consumo, cuando se usa agua mezclada, DB HS4, tabla 2.1), habrán salido de la red de agua caliente 1,3 litros.

Ahora bien, si se supone una derivación de DN 12 para el lavabo, con una longitud de 3 m desde la alimentación del aseo, la cual podría ser de DN 20, si además alimenta la bañera, y estimando que puede tener ésta alimentación unos 5 m más desde el punto de alimentación de agua caliente (y a menudo será más larga), la suma de capacidades de estas tuberías será de 3 x 0,08 + 5 x 0, 31 =1,79 L, es decir, que un lavado de manos no ha llegado a vaciar el agua enfriada contenida en la tubería de alimentación. Para que llegase agua caliente, en el caso citado, habría que esperar aproximadamente 28 s.

Los 1,3 litros estimados más arriba, habrán requerido, por término medio, unos 270 kJ de energía que, si se ha calentado con gas natural, habrán emitido unos 18 g de CO2, y cantidades mayores si es otro el combustible empleado.

Lo que se ha dicho para el lavado de manos, puede decirse para el lavado de dientes, con la diferencia de que esta actividad puede tardar más y, cuando empiece a salir el agua caliente, se girará el mando, para seguir con agua fría, dejando también el agua caliente enfriarse en la tubería.

Puede aducirse que es un gasto energético pequeño, cierto, pero en un mundo en el que se aconseja apagar, cuando no se usan, hasta los indicadores LED de los muchos aparatos electrónicos de que disponemos, este consumo también cuenta (tiene menos justificación: es un desperdicio, sin paliativos) y se podría eliminar con un diseño apropiado de las griferías.

Ciertamente pueden hacerse objeciones a los cálculos expuestos. Las tuberías podrían ser más cortas o más largas; parte de la preparación de ACS, podría haberse hecho por energía solar (gratuita y no contaminante), pero también hay que tener en cuenta que no es lógico preparar con el sol el 100% del consumo de ACS, luego al menos una parte se habrá preparado con energías contaminantes.

Hay que precisar que esta situación se presenta en griferías de uso no frecuente (entre un uso y el siguiente habrá dado tiempo a enfriarse el agua de la tubería), como es el caso de las de aseos privados, sean de vivienda o de hoteles. No se dará en los grifos de la bañera o de la ducha, en los que se suele esperar a que salga agua caliente para usar agua mezclada, aunque también sería aconsejable cambiar el diseño, para que su manejo fuese igual al de las griferías de lavabos.

De todo ello se deduce que es un diseño incorrecto y que debería cambiarse. Lo más sencillo sería girar el grupo de mezcla, de modo que en la posición central de la maneta (en posición simétrica), solamente salga agua fría, y girando hacia la izquierda se obtengan mezclas con caliente. También se podría cambiar el manejo del mando, haciendo que hacia los lados se cambie el caudal y hacia arriba se haga la mezcla de agua (solo agua caliente en el extremo superior), pero en cualquier caso es necesario cambiar el diseño de estas griferías, y cuanto antes, mejor.

Otra posibilidad es que todo el grifo sea asimétrico, por ejemplo, poniendo la maneta en un lateral, pero tiene el inconveniente de que puede resultar incómoda para los zurdos.


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